COME, REZA, AMA
Como
podéis imaginar por el título, voy a hablar de la película protagonizada por
Julia Roberts, basada en la novela autobiográfica de Elizabeth Gilbert. Para
quien no la haya visto, trata de la historia de Liz, una mujer que en unos de
sus viajes a Bali por trabajo, conoce a Ketut, un gurú balinés, quien le da
un sabio consejo. »
Ten los pies en el suelo como si tuvieras cuatro piernas, para que
puedas quedarte en la tierra, no mires al mundo con tu cerebro, mira con tu corazón, así podrás encontrar a Dios» A pesar de
que lo tiene todo, siente que le falta algo, ya no quiere esa vida,
decide poner fin a su matrimonio y emprender un viaje para encontrase a ella
misma. Compra tres
billetes, uno a Italia, otro a la India y otro para volver a Bali.
¿En algún momento de tu vida te has sentido así? ¿Perdida, atrapada, deseando que sea un sueño y despertar con otra vida,? Qué difícil es dar el paso para cambiar tú vida, pero una vez que lo das y empiezas a caminar fuera de tu zona de confort, las cosas van colocándose solas, y el Universo te va dando lo que necesitas. No estoy diciendo que sea fácil, lo que si se es que es posible. Por supuesto, la vida también te va poniendo pruebas, obstáculos que hay que superar, para hacernos mas fuertes.
Lo
sé porque yo estoy en ese proceso, cuando realmente no debes estar en un
lugar, y no escuchas a tu corazón ni haces caso a las señales, el Universo te saca de una patada en
el culo. Así de simple.
India. Segundo destino. Objetivo,
encontrar la paz a través de la meditación. Le cuesta adaptarse, no consigue
encontrar lo que ella busca, que le perdonen, allí conoce a Richard. Le da un
sabio consejo, no esperes que los demás te perdonen, perdónate a ti
misma. «Reza, la
respuesta está en tu interior»
Bali. Ultimo destino. Vuelve en busca de respuestas, a reencontrase con Ketut, le cuesta reconocerla, algo en ella a cambiado. Ya no lleva esa carga de culpabilidad, está más segura de sí misma, sin embargo, todavía le queda un paso importante que dar. Amarse a sí misma, dejarse llevar sin miedo a perder el equilibrio, comprender que puedes amar a otra persona sin perderte a ti misma. «Amar, no debe ser un sacrificio, es una bendición»




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